lunes, 10 de agosto de 2015

Es mejor sufrir y luego disfrutar que disfrutar y luego sufrir.

El misterio revelado del camino angosto


La gracia de Dios es infinita no lo digo en sentido general, sino en sentido puntual. Todos saben la significación de los dos caminos. El camino ancho es la disipación, los placeres del mundo, el desenfreno el despilfarro, el pasarla bien y vivir el momento. En cambio el camino angosto es la renuncia, el sufrimiento, la sensatez, temor de Dios y vida en Santidad.

Pero lo que hace Jesucristo con el camino angosto es una sobregracia, ya que introduce a los elegidos en un camino donde solo se puede transitar de a uno, de manera que aquel quiera retornar ya no puede porque hay muchas detrás de él y la estrechez del espacio hace imposible el regreso; lo que no ocurre con el camino ancho ya que cualquiera que desande lo andado logrará escabullirse y volver a su antigua idolatría.

Yo me congratulo de la generosa astucia de Jesucristo al hacer del camino angosto un auténtico camino a la santidad y que una vez más manifiesta la enorme gloria del Señor.



domingo, 9 de agosto de 2015

La vida que me has dado

Mi vida y yo


Confieso que fui presa de la vanidad y preso del desconocimiento, hasta que en un día me descubriste tu Seño, que todo lo conociendo por mi, era la suma de la suma de todos los errores vividos por mí hasta entonces.


En un momento crucial y álgido de la vida, tu llegaste y todo mi horizonte gris se iluminó bajo la tibia luz de tu infinita bondad; y que la azarosa vida del cual hacía alarde de propiedad, no era mío; si no que tu me la agraciaste transitoriamente para que yo pudiera disfrutar de ella, pero lo admirable es, Señor que también me había dado un yo que ese momento desconocía.


Yo pensaba que mi vida era yo, y el yo era mi vida; para eso sentía que podía hacer con ella lo que yo quisiera y siempre lo hice recorriendo los anchos caminos del pecado; y me sentía bien mientras pecaba, pero jamás fui feliz  Será que no era para eso que me dista la vida, no lo estaba conduciendo bien.


Ahora que tengo un yo que realmente es mío, porque tú me lo has cedido a perpetuidad; permíteme administrar bien esta vida temporal que al final de los tiempos debe retornar a tí y que este temporal que al final de los tiempos debe retornar a ti y que este yo insensato pueda gozar la eterna luz de tu divina presencia.

lunes, 27 de julio de 2015

El pecado de "una" mirada

Orad también a través de los ojos.



Aquel que mira a una mujer deseándola ya cometió adulterio en su corazón, sentencia grave y cierta de Jesús para todos aquellos que creen que leve mirada libidinosa está libre de culpa se equivoca, cualquier pecado por pequeño que sea desestabiliza el equilibrio cósmico emocional del universo.

A diferencia de lo que entra por la boca del hombre y termina en el escusado, lo que entra por los ojos termina irremediablemente en su mente y corazón y depende esa mente y corazón como volvería a aflorar los ojos son la entrada y salida de la mayoría de los detalles de la vida del hombre. Todas las relaciones humanas se concrequetizan a través de los ojos exceptuando a los invidentes.Ninguno de los sentidos es más valorado que el sentido de la vista, por es bueno que hagamos ciertas reflexiones.

Hay mil formas de mirar, la mayoría negativo: La altanera, la despreciativa, la dominante pero sobretodo lo que condena Jesús, la mirada codiciosa con deseo; la que contamina las relaciones humanas.

¿Es lícito mirar a una mujer sea cualquiera contemplarla con indecencia y hacerle guiños deshonestos?, ciertamente que no.

Ya que tanto se predica en los derechos humanos, no tiene una mujer atractiva derecho a que se la contempla con decencia, respeto, pureza de alma, y limpieza de mente sin atropellarlas con la sucia imaginación. ¿Somos bestias, animales salvajes, incapaces de dominar nuestros instintos y concupiscencias?, ¿por qué la carnalidad prevalece contra nuestra recta conducción?

Seamos honestos con nosotros mismos y ahora sí me refiero a los humanos con , en la fé; solo hay una manera de revertir este uso impropio de los ojos, la oración incesante: no tenemos porque sacarnos los ojos y quedarnos ciegos para no pecar ya que el mal está en nuestra mente y corazón; pero sí podemos orar sin cesar y pedir que todo aquello que entra por los ojos sea procesado y filtrado en la oración acrisolada y purificada del espíritu de Dios y que solamente sirva para admirar la belleza y la forma de las mujeres creadas con fantástico inspiración a su imagen y semejanza.

sábado, 25 de julio de 2015

¿Y tú?

Estaba enfermo en la cárcel y no me visitasteis.




Que corto es el afecto de los hombres. Qué ingratitud con los semejantes. La ausencia de un ser querido lo reemplazamos por otro más cercano. “La vida es una sola, si falta el tiempo para uno menos va a sobrar para otro”.


La humanidad ha sido absorbida desbordada al tremendo desarrollo social, y el hecho de vivir en zonas urbanas, cad vez más crecientes; ha ido afectando las relaciones de cercanía, y en medio de un mar de gentes, nos vamos volviendo egocéntricos casi por inercia y sin darnos cuenta; y , cada vez visitamos con menos frecuencia; y si está enfermo o preso peor, no queremos que nos transmita sus problemas y menos cargan con el peso de sus culpas y dolencias. Los infrecuentamos, hasta el abandono.


Jesucristo que conoce el corazón de ambos: del ingrato como del necesitado instituye un vínculo de obligación moral como si se tratara de él a todo aquellos que profesan su fe; consta a no desechar de ninguna manera. No existe ser más miserable, sórdido, indignante compadecible y deshumanizado que un preso o enfermo abandonado a su suerte.


Pero el Señor no solamente se refiere a estas personas que pueda ser nuestros amigos o nuestros familiares como parte del entorno social, sino también a nuestros hermanos en la fé.


Aquellos miembros de la comunidad cristiana, que escandalizado por algún pecado grave o escandalizado por sus propios pecados, está preso en las garras de Satanás; que acusa a el y sus hermanos como que no cambiarán nunca y ya no quiere saber nada de la comunidad. Otros enfermos por su anímica fe no puede superar la virulencia de su juicios contra todos.


A estos hermanos hay que asistirlos cubriendo su vergonzosa desnudez con los ropajes de las continuas visitas, alimentandolos con el pan de la comunión desviando su sed con el cáliz de la misericordia.


De otra manera Jesús nos dirá en el juicio:


“No os conozco, apartaos de mi presencia agentes de iniquidad”