Mostrando las entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta hijos. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de julio de 2015

El afecto y el amor

La caridad en tiempo de Dios: Amor y afecto


Dios ha creado al hombre para amar y para el amor, qué duda cabe; de otra manera no hubiera podido constituir comunidades ni construir sociedades. Lo que sucede es que confundimos el afecto con el amor, son sinónimos aparentes pero no necesariamente significa lo mismo; aunque los dos son: Dones de Dios.


Una de de las características del afecto es que nos ayuda a aproximarnos a los demás, fijándonos en sus atractivos físicos, cualidades o virtudes; pero es lo más contradictorio y discriminador del ser humano. Porque si no encontramos ninguno de estos atributos simplemente los desechamos y vamos en busca de otra persona a fin de nuestro gusto y pretensiones. Y por tanto el afecto es solo una parte del amor, ciertamente es la parte más útil porque nos relaciona con los demás; sin embargo no nos transporta de ninguna manera a la dimensión del amor y perdón.


¿Cómo perdonar a quien le hemos entregado nuestro afecto, cariño y corazón y nos ha traicionado?
¿Cómo perdonar a la persona que le hemos brindado toda nuestra amistad y ha hecho trizas la confianza?
¿Cómo darle la mano a aquellos que nos deben algo, se hacen los desentendidos y encima habla mal de uno?


Todas estas traiciones,promesas sin cumplir, etc. Son parte de un designio de Dios: Que aparezca el amor.


¿Qué mérito tiene aquel que ama a los que le aman, aquel que presta a los que van a devolver o aquel que es injuriado porque lo merece?


“Amad a vuestros enemigos, a todo aquel que te odia y te difama; a todos aquellos que rompen tus afectos, es que esquemas proyectos, seguridades y te deja en el aire”
¡Bendecid y Perdonar siempre!
¡Señor eso es imposible!
¡No hay imposibles para Dios, íseguidme!

domingo, 28 de junio de 2015

Pobres pero ricos

El tesoro de los pobres.




¿Puede acaso un pobre tener tesoros?, sí, unos varios y otros muchos: son los hijos.
La sociedad actual, injustamente, ha engañado a los pobres desposeídos con más hijos, haciéndoles sentirse culpables y miserables calificandolos de irresponsables, desconsiderados y hasta malditos.


Desde la perspectiva del actual del modelo apogeo económico mundial y analizando sus fórmulas remunerativas es así, y tiene toda la razón. Pues, la remuneración es individual, un soltero sin hijos o un casado con diez hijos su productividad es igual en cualquier empresa, y en ese criterio de compensación es imposible mantener varios hijos pues simplemente no cubren las necesidades básicas. Pero este tesoro de los pobres también debe ser patrimonio de la humanidad.


Los hijos de los pobres son los que apartan mayoritariamente, la mano de obra a la economía de cualquier región o país, más que patrimonio es su fuerza de trabajo y su riqueza laboral; sin olvidar que son consumidores como cualquier miembro del estrato social. Quiénes excavarían las minas, cultivaríán los campos y pastarían los ganados. Quiénes serían los obreros de fábricas o vendedores de tiendas. Quiénes desempeñarían los diferentes oficios.


Es tiempo de concientizar que el tesoro de los pobres es la riqueza de la humanidad y no están desconectados del engranaje político, económico cultural, aunque los hayamos marginado; son eslabones indispensables en la cadena económica. No podemos considerarnos como sociedad integrista, sino somos capaces de incluir en nuestro crecimiento económico y desarrollo humano a aquellos injustamente segregados por nuestro desconsiderada ceguera.


Seamos coherentes con nosotros mismos y extendamos nuestros brazos como cristo en la Cruz en señal de acogimiento y como al mismo dijo:


“Donde esta el tesoro allí estará tu corazón”

¿Por qué no podemos tener a los pobres en nuestro corazón?